Archivos Mensuales: abril 2014

Urano-Plutón y el miedo al futuro

superar-el-miedo

Creo que todos ustedes ya se habrán dado cuenta de que, tras el eclipse de Luna del pasado día 15 de abril, el mundo sigue ahí, en pie, tan campante. O de que los mayas no se referían al fin del mundo cuando hablaban del 2012. O que con todos los fines del mundo anunciados por los intérpretes de Nostradamus, da la sensación que no tienen otra cosa mejor que hacer que anunciarnos el Armagedón en nuestros días cada dos por tres.

No sé si San Malaquías hablaba del fin de la Iglesia, ni me importa demasiado. Pero empiezo a pensar que no habrá ninguna gran guerra que acabe con la Roma de nuestros tiempos; que el cambio climático no destruirá nuestras ciudades costeras, así de repente, de un día para otro; que la guerra mundial, de la que muchos se jactan en vociferar, durante las próximas décadas al menos, no llegará más que en sus mentes apocalípticas; y un largo etcétera, para qué seguir.

Lo que sí que llegará a nuestros días es el miedo, el miedo al futuro. Pues eso mismo es lo que han simbolizado siempre, a lo largo de la historia, las cuadraturas entre Urano y Plutón. Basta echar una ojeada a cualquier periódico, de cualquier día, en cualquier país. El miedo a los atentados terroristas, bajo el sello del fundamentalismo islámico; el miedo a los efectos del cambio climático, una teoría científica que, probablemente sea cierta, pero me llama la atención el hecho de que la hemos aceptado casi como si se tratase de un nuevo dogma de fe religioso. O el miedo a la proliferación de armamento nuclear, en países poco recomendables, bajo el prisma occidental, claro está.

Pero si hay un miedo que me causa especial estupefacción, es el llamado miedo a la “amenaza demográfica”… ¿Para quién puede representar una amenaza el nacimiento de un niño? ¿Acaso una nueva vida humana no nos causa ya ninguna alegría, ni nos recuerde el milagro de la vida, ni nos transmite esperanza alguna?, ¿ahora también nos dan miedo los niños?.

Pero hay muchos más, como el miedo al agotamiento de los recursos energéticos; o el miedo a las pandemias, a las plagas, a los virus. O como no, el miedo a la crisis económica y sus consecuencias sobre nuestras vidas en forma de desempleo, desahucios, etc.

En definitiva, somos una sociedad paralizada y atormentada por el miedo, con una infinidad de fobias y obsesiones que nos atormentan hasta tumbarnos en el diván del psicoanalista; o bajo adicciones de todo tipo; o bajo las redes de sectas milenaristas que nos prometen la salvación, y nos apremian a seguirles, ya que como siempre han hecho todos estos grupos, afirman que el fin está próximo.

Pues como he comentado varias veces, las cuadraturas entre Urano y Plutón, como la actual, ya sea en la primera o en la segunda fase de su ciclo, coinciden con momentos de mucha precaución y miedo a las consecuencias, a nivel mundial, de un gran conflicto bélico. Esto mismo es lo que sucedió con la anterior cuadratura entre Urano y Plutón más parecida a la actual, la de finales del siglo XIX. Ya que en ambos casos se trata de la primera cuadratura en el ciclo entre ambos planetas. La que se da entre la conjunción y la oposición. O para entenderlo mejor, sería algo así como la fase creciente de la Luna.

 

LOS PRECEDENTES.-

Dicho lo cual, dicha cuadratura a finales del XIX, coincidió en el tiempo con una guerra entre Rusia y el Imperio Otomano, frenada sobre todo por la intermediación de la gran potencia mundial en aquella época, el Imperio Británico. El motivo de esta intervención, para forzar un tratado de paz con el que se lograse poner fin a este enfrentamiento armado, fue el miedo a una mayor globalización del conflicto, debido a la posibilidad de que tomasen parte en la guerra otras grandes potencias de entonces, como el Imperio Austro-Húngaro. Todo lo cual, curiosamente, parece recordar vagamente a la actual situación en Ucrania.

Además, a los grandes dirigentes mundiales, les inquietaba el hecho de la modernización armamentística fruto de la Revolución Industrial. Había un mayor número de armas, con un poder destructivo cada vez más grande. Y una gran guerra, entre las grandes potencias mundiales de aquella época, se vislumbraba como algo demasiado peligroso, que podría llegar a variar el orden internacional, como acabaría por suceder unos 40 años más tarde, durante la Primera Guerra Mundial. De la cual, este año se cumplirá el centenario de su inicio. Un miedo a las consecuencias de un conflicto internacional, que parece similar a la situación actual, ¿no creen? Y si, al final hubo una guerra mundial, pero recuerden el dato: unos 40 años más tarde. No en aquel momento, como no sucederá en este.

En este ambiente, es lógico pensar que muchos veían los grandes avances científicos y tecnológicos como obra del mismísimo diablo. Incluso los del genial inventor norteamericano Thomas Alva Edison, con inventos como la bombilla eléctrica que significarían toda una revolución, y un cambio de paradigma.

Pero para muchos, todos estos cambios resultaban desestabilizadores e inquietantes, y se refugiaron entre Biblias y teorías milenaristas, como las del grupo religioso fundado por Charles Taze Russel, bajo el influjo de aquella cuadratura a finales de los años 70 del siglo XIX, y que en el siglo XX serían conocidos como Testigos de Jehová… ¿Teorías milenaristas, nuevos enfoques religiosos? No sé a ustedes, a mi me suena casi a rabiosa actualidad.

En resumen, la humanidad vive, bajo esta configuración astrológica, sumida en el miedo al futuro. Lo subrayo porque quiero hacer notar que Urano simboliza el futuro, y Plutón, bajo la tensión de una cuadratura, es la sensación de impotencia ante lo que se percibe casi como inevitable, es el miedo.

En España, el miedo a la disolución del país y la profunda inestabilidad política, habían llevado al estado a una situación sin salida. Por lo que se tomo la iniciativa de volver a poner al mando del estado a un Borbón, tras el reinado de Amadeo de Saboya y de una breve experiencia republicana, en un alarde de incoherencia e incompetencia difícil de superar por parte de la clase política de aquel momento. La reina Isabel II, que apenas una década antes había sido obligada al trago del exilio, ve como su hijo, Alfonso XII, es nombrado rey de España… Parece recordar vagamente a la situación actual. Me pregunto si también se dieron problemas de corrupción y de desempleo por aquellos años.

Y si te ha parecido interesante esta entrada, y quieres animarme a seguir escribiendo, puedes seguirme en las redes sociales, suscribirte al blog, o incluso invitarme a un café… Anuncios de Astromundial

 

LA ÚLTIMA DE LOS APOCALÍPTICOS

 

LunaVerne

 

Desde hace unas dos semanas vengo observando en las redes sociales un mensaje que se repite hasta la saciedad, acerca del eclipse del 15 de abril, y sucesivos, en los que además la Luna podrá verse con un tono rojizo. Y esta información se mezcla con un texto bíblico en el que se menciona una Luna sangrante, o algo parecido. Es decir, como quien no quiere la cosa, sugiriendo que se trata de una señal anunciadora del fin de los tiempos. Ahí es nada.

 

¿POR QUÉ AHORA?

La primera pregunta que me vino a la mente al ver esto fue: ¿por qué nos lo cuentan ahora y no a finales del 2013, o a principios del 2014?, que es cuando se suelen dar los pronósticos anuales. O incluso ¿por qué no lo hicieron mucho antes, dada la gravedad del tema? El fin del mundo no es moco de pavo.

Que yo sepa, ni a principios de año, ni antes, nadie dijo nada al respecto. Quizás estoy equivocado, pero entonces se hablaba mucho sobre la gran cruz cósmica de finales de marzo. Pero parece que ese fin del mundo ya lo dan por perdido. Se dieron revueltas sociales en España, el 22M; o la anexión de Crimea a la Federación Rusa. Pero ni rastro de una tercera ola de la crisis, ni de la, parece que tan deseada por algunos, guerra mundial. Con el tema de Crimea ya se frotaban las manos, pero parece que Occidente evitará a toda costa el enfrentamiento directo con Rusia, como no podía ser de otro modo.

Volviendo a la Luna roja, al no hablar de esto en los meses anteriores, da la impresión de que alguien leyó la información de estos eclipses hace poco, y que debió de pensar “vaya, si mezclo esto con algo de la biblia, o de Nostradamus, creo que podría sacar tajada” Y si fue así, no le faltaba razón. Este tipo de argumentaciones son todo un clásico.

En 1999, por ejemplo, se habló mucho del eclipse solar del mes de agosto de aquel año. ¿El motivo? Una cuarteta de Nostradamus. Con la perspectiva que nos da el tiempo, nos puede parecer increíble que hubiesen personas que se dejasen arrastrar por esta regla de tres. Pero en aquellos días había personas que estaban convencidas de que algo muy grave iba a suceder. Y por supuesto, se vendieron muchas revistas con este tema en portada, se escribieron libros, etc., que es de lo que se trata todo esto en el fondo. O me da a mi esa impresión, no sé por qué, DE VENDER!!

Los apocalípticos no son tontos. Y saben que los eclipses nos causan a todos una gran fascinación. Pasa un poco como cuando contemplas un fuego, te quedas como hipnotizado. Así que aprovechan esa fascinación, y si además la Luna tendrá un tono rojizo, se darán varios eclipses seguidos, y lo dice la Biblia… ¿qué más quieres? Es perfecto para asegurar el éxito de una web, blog, revista, o lo que sea. Durante un tiempo, al menos. Pero bueno, ya nos inventaremos otra. Que no decaiga!

 

EL ENÉSIMO FIN DEL MUNDO

Porque hay que reconocer que si algo les sobra a los apocalípticos es capacidad de inventiva. Hace poco del 21 de diciembre del 2012, ¿lo recuerdan? Si hombre si, ese día iba a caernos un meteorito, que decían que lo habían dicho los Mayas. Y así nos tuvieron décadas entretenidos. Como se hizo hasta una película, y de vez en cuando lo decían en la tele… ¿quien iba a pensar en su sano juicio que eso no iba a pasar?

Pero aun hay más. A principios y mediados del siglo XX, por ejemplo, era relativamente frecuente el argumento de que durante las épocas en que Marte se encuentra más cerca de la Tierra de lo habitual, corremos el riesgo de ser invadidos por los marcianos. Ya que por aquellos años se hablaba mucho de unos supuestos canales marcianos que podían distinguirse con un telescopio. Así que muchos pensaron que Marte estaba habitado de maquiavélicos marcianos que no tenían otra cosa mejor que hacer que prepararse para invadir la Tierra.

Los años han dejado a esta teoría en muy mal lugar. Sin embargo, estas ideas, que ahora nos pueden parecer ridículas, fueron llevadas a la radio por el genial Orson Welles, con el resultado por todos conocido.

Claro, como lo decía la radio. Pues ahora nos lo dice internet!!

En 1910 sucedió algo parecido. El paso del cometa Halley fue fotografiado por primera vez, y esto a su vez fue aprovechado por la prensa sensacionalista. El resultado fue que a alguien se le ocurrió la brillante idea de que los gases del cometa podrían contaminar la atmósfera. Y esto acabo por provocar disturbios en las calles de muchos países.

Los científicos lo desmintieron. Pero claro, como lo decía la prensa. Seguro que eso con internet no hubiese pasado.

 

MI OPINIÓN

En resumen. Si a alguien le interesa mi opinión, que no lo sé, opino que esta historia de los eclipses con Luna roja es el enésimo invento sobre el fin del mundo para vender revistas, libros, o lo que quieran vender. Y si a alguien le molesta mi opinión. Pues lo siento mucho. Yo no estoy en la astrología porque me crea todo lo que me digan, sin más. Si estoy en la astrología es porque, de primeras, no me lo creo, e investigaré si lo que me dices tiene lógica. Si la tiene, o no la tiene, diré lo que pienso.

Soy consciente de que esta actitud hará que otros “astrólogos”, y sus seguidores, me pongan en su lista negra. Qué le voy a hacer, caerle bien a todo el mundo es imposible. De hecho ya me han expulsado de algún foro, y ya me han borrado varias conversaciones “incómodas” en Facebook. Pero a los que sigan este blog, o cualquiera de mis espacios en internet, les diré siempre lo que realmente pienso. No lo que pienso que quieren escuchar. Les daré mi verdad, y las reflexiones que me han conducido hasta ella. Lo contrario, sería engañarles. Y engañar a la gente que lee tu blog, a la larga, no me parece muy inteligente.

¿Que puedo estar equivocado? Por supuesto. Cada uno que saque sus propias conclusiones. Yo solo expongo las mías.

 

LA LUNA ROJA

Pero siguiendo con la Luna roja, en la televisión española de los años 90, había una mujer, ya de cierta edad en aquella época, periodista, criminóloga, y que fumaba en pipa, para más señas. La inolvidable Margarita Landi. Sus apariciones en televisión me resultaban siempre fascinantes, y solía escucharla con atención.

Recuerdo que hubo un día en que la entrevistaron, y que habló, curiosamente, de la Luna roja. En esa entrevista la periodista le preguntó sobre si realmente era cierto que la Luna llena puede llegar a influir de algún modo en los criminales. Para mi sorpresa, pensaba que iba a mostrarse más, digamos, “científica”, afirmó que por su experiencia esto era así.

Y no solo eso, recuerdo oírle decir que, cuando además la Luna llena podía verse con una tonalidad rojiza, el aumento de los actos criminales era aun más significativo.

Este análisis basado en su experiencia como criminóloga, y supongo que en estadísticas, es desde luego respetable, y debería de motivar una investigación por parte de algún astrólogo. Quizás ya exista ese trabajo, no lo sé. Si es así, me encantaría saber del mismo.

Pero entiendo a los apocalípticos, ponerse a investigar estadísticas de asesinatos… menudo rollo, eso es mucho trabajo. Es más cómodo y efectivo hablar del fin del mundo, donde va a parar.

 

PERO, ¿POR QUÉ NO ME LO TRAGO?

Hay personas que se sorprenden por mi punto de vista. Piensan que un astrólogo que se precie debe creer a pies juntillas en las catastróficas influencias de los eclipses.

Entiendo, lo he dicho antes, que los eclipses son fenómenos astronómicos que nos causan fascinación. Y es natural que tendamos, por tanto, a pensar en que se pueden traducir en desastres varios. Si esto fuese tan claro, las grades catástrofes a lo largo de la historia hubiesen coincidido con eclipses. Pero, que yo sepa, no ha sido así. Puede que alguna vez haya coincidido, pero no es la tónica general.

En mi opinión, los grandes acontecimientos a nivel mundial se dan con los ciclos entre Urano, Neptuno y Plutón. Y con los ciclos de Júpiter y Saturno con Urano, Neptuno y Plutón.

Los ciclos entre los astros con movimiento más rápido, como son la Luna y el Sol, no responden a grandes acontecimientos. Más bien, a pequeños acontecimientos que siguen, digamos, bajo la batuta de lo marcada por Urano, Neptuno y/o Plutón.

Por tanto, siendo coherente con mi forma de ver las cosas, no puedo creer que un eclipse, que a fin de cuentas es fruto de una fase en el ciclo entre la Luna y el Sol, vaya a marcar una guerra mundial, un crack bursátil, o un fin del mundo.

Insisto, ya sé que es un espectáculo muy bonito y sugerente. Pero no deja de formar parte del ciclo entre la Luna y el Sol. Que son, repito, astros de movimiento rápido. Los cuales, marcan pequeños acontecimientos en el día a día, pero no las grandes epopeyas.

Y por otra parte, los defensores de esta teoría señalan que esto de que se den varios eclipses tan seguidos hacia no se cuántos siglos que no se producía. Muy bien, muy interesante. Y si no es mucho preguntar por mi parte, ¿la última vez que este fenómeno astronómico se dio paso algo relevante? Nadie habla de ello, pero si de milongas y de Biblias. 

En fin, ya se verá. Si no se acaba el mundo, estas feliz por haber sobrevivido, y te gustan mis reflexiones. Tanto que te encantaría invitarme a un café. La verdad es que puedes hacerlo… Anuncios de Astromundial

 

A %d blogueros les gusta esto: